Duelo familiar: comparación entre la Escuela Estructural y la Escuela Estratégica

¿Alguna vez has sentido un vacío muy grande al sufrir una pérdida importante en su vida, ya sea de un ser querido o de una propiedad a la que le tenía afecto? ¿Ha tenido dificultades en soportar el sufrimiento y la frustración que comporta la pérdida? Estos sentimientos son la reacción normal y esperada ante una pérdida significativa, lo que denominamos duelo. Este proceso puede ser más o menos largo y doloroso dependiendo de cada individuo y cada situación.

Hasta ahora hemos estado hablando de un duelo a nivel individual, pero ¿existe el duelo a nivel familiar? No fue hasta 1967 cuando Jensen y Wallace publicaron un artículo en la revista “Family Process” donde hablaban de un duelo a nivel familiar. Entendían el duelo familiar como cualquier otra crisis familiar, influenciada por las emociones de todos los miembros de la familia y por la relación entre ellos. Ante este hecho, si la familia cuenta con recursos suficientes podrá generar un cambio adaptativo tras la pérdida de uno de sus miembros. Por otra parte, si consideramos una perspectiva individualista que atribuya la pena y el dolor de la pérdida a un único miembro de la familia en vez de a todos, este miembro será atendido y cuidado por los demás, pero no se podrá generar un cambio adaptativo porque se estarán obviando las emociones del resto de la familia.

Ante esta nueva visión del duelo a nivel familiar, surge la duda de cómo podría ser abordado en un proceso de terapia familiar. Dos de las escuelas más representativas de la terapia familiar, la escuela estructural y la escuela estratégica, estudiaron este tema para valorar cómo abordarlo en su campo de estudio. Las hemos investigado para diferenciar las dos maneras de abordar una misma problemática. Para hacerlo, hemos creado un ejemplo de caso familiar en proceso terapéutico dónde se pueden aplicar técnicas de ambas escuelas, para comparar los resultados. En este caso hipotético, nos encontramos con una familia aglutinada (no hay autonomía entre los miembros), que, tras el fallecimiento repentino del padre, la abuela materna había invadido el espacio familiar y empeoraba la relación entre la madre y la hija mayor.

En cuanto a las técnicas que se utilizaron para abordar el caso terapéutico, se intervino mediante la fijación de fronteras de la escuela estructural para ayudar a cada miembro de la familia a regresar a su rol adecuado y mejorar la relación familiar, actuando cada uno desde su legítima posición. Por parte de la escuela estratégica, se eligió la técnica de la comunicación metafórica que permite hacer una conexión mental con nuestro conocimiento pasado para poder comprender el mensaje presente. Mediante dos metáforas, se le transmitió a la familia un mensaje que sirvió palanca para cambiar su narrativa.

Por último, y para abordar el duelo con la familia cuando ya gozaba de buena comunicación y con una dinámica funcional, se desarrolló la técnica del ritual para abordar la pérdida del padre y poder cerrar una etapa de su vida.

Volviendo a las escuelas mencionadas anteriormente, mientras se investigaba la escuela estructural, surgió una nueva incógnita, ¿hay diferencias en un proceso de duelo entre familias aglutinadas y desligadas? Tras estudiarlo y comparar diversos autores, se llegó a la conclusión que las familias desligadas tienden al aislamiento entre sus miembros y del entorno y, por otra parte, las familias aglutinadas tienden a la amplificación de las emociones y dificultan la vivencia personal del duelo.

En conclusión, con este proyecto podemos entender mejor el proceso de duelo familiar. Comprendemos que cuando fallece un miembro de una familia, el dolor de la pérdida es vivido por todos los miembros y, si es abordado desde una perspectiva sistémica, donde se comparte el sufrimiento y las emociones pueden ser compartidas libremente pero respetando el espacio de cada miembro, el duelo familiar es más fácil de elaborar que sufriendo cada miembro de forma individual. Para este objetivo, pudimos determinar que ambas escuelas estudiadas pueden ser beneficiosas para este proceso, aunque una combinación de ambas, junto a la creatividad y flexibilidad de cada terapeuta, puede ser la mejor opción.

Por Lara Turmo.

Psicologa. Máster en Terapia Familiar Socioeducativa 2016-18.

Jun 3

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